Por Luis Rosa Pérez
por Luis Rosa Pérez (Foto de Claridad.)
Lo conocía antes de conocerlo. Lo conocía por sus actos y principios. Me sentí hermano, camarada, orgulloso de marchar codo a codo.
El Quijote que enfrentaba buques de guerra con lanchas y hondas con piedras.
Ismael, el titán, el héroe defensor de Vieques, veterano de muchas batallas, prisionero de causas justas, el hombre de incansables luchas.
Ismael Guadalupe permanecerá en la inmortalidad junto a los Betances y Albizus, donde conversan las Lolitas y Marianas con las Blancas y Carmín. Esa inmortalidad donde se abraza con Corretjer y sus hermanos/compañeros Ángel Rodríguez Cristóbal y Roberto Rabin. Fue y será uno de los de siempre – uno de los indispensables. Se marchó, dejando huellas en las arenas de su pueblo natal, Vieques, y nutriendo las esperanzas de un Puerto Rico libre con su sangre y sudor.

Te extrañaremos, mi compa, esa sonrisa triunfadora como la de Ángel, esa mirada fija y segura en su misión. Nos fortaleciste a todas y todos a tu alrededor y nos liberaste un poco más. Alabanza, camarada, por ti el pueblo se levanta…
Contaré siempre con tu presencia a mi lado.
Héroe del mar
Si hoy te digo, gracias
No es sólo por tu tierna sonrisa
O el calor de la confianza
con cual nos abraza
Sino también por tu marcha incesante
La que con puño y sangre consagraste
La que estuvo siempre presente
con gritos de libertad,
cueste lo que cueste
Agradecido por quien fuiste y eres
por la firmeza de tu liderazgo
ni la cárcel pudo quebretar
Abrazos eternos guerrero
de muchas batallas
Maestro, marinero de causas justas
Alúmbranos desde el más allá
Y que se oiga tu lancha
rompiendo las olas
Pa que el enemigo sienta tu valentía.
Y para que el pueblo no deje de luchar





